lunes, 5 de diciembre de 2016

El Código Ético del Psoe no existe, ha muerto, y la prueba es Manolo Lozano, alcalde de Marmolejo.


Bien por él y catastrófico para el socialismo..., y Marmolejo.

A los marmolejeños, se nos ha dicho que el alcalde Lozano, debido a su máxima dedicación, extraordinarias capacidades y rendimiento sin parangón en la alcaldía: debía, era imperativo, justo e imprescindible, subirse el salario, porque se lo merecía, porque él lo valía (y su antecesor no) hasta cobrar 2000 euretes del ala, en un Ayuntamiento arruinado (por él mismo), entrampado y sobredimensionado. 

Los marmolejeños hemos visto la subida de sueldo, pero de trabajo NADA. Sin embargo la caída en picado del pueblo, la ruina, la mano rota, las nuevas deudas, los despropósitos, las extravagancias, la barra libre, los excesos y el descontrol, si que se están viendo, junto a los abusos y amenazas, las peleas internas dentro del mismo Ayuntamiento, la incompetencia sublime y el caciquismo enquistado.

Por cierto, no hay ni tiempo para pedir las subvenciones a tiempo.
Marmolejo, está quedando yermo, de la emigración ocasional, se pasó a la masiva y esta está dejando paso a la desbandada. El que no se va es porque no puede. Las calles están vacías, las puertas cerradas, la pobreza extendiéndose exponencial y rápidamente..., y mientras el pueblo arde en la desesperación, desde el Ayuntamiento, Lozano, como Nerón, se dedica a cantar  y loar sus virtudes y fantasías, magnificando su propia intrascendencia de politicucho mediocre y codicioso.

Lozano y sus palmeros, mientras contemplan el incendio, sueñan con modelar desde las cenizas un nuevo orden a su gusto y semejanza, un nuevo cortijo que vuelva a ser rentable y productivo que les genere pingues beneficios y que acabe con el sin vivir de andar como polluelos en el nido peleándose todos por lo poco que llega.

En el Ayuntamiento hay mucha gente, la mitad del presupuesto municipal es para salarios, y por ende hay de todo: quien se lo curra y quien no. Hay quien tiene las pilas puestas y quien trabaja poco o nada, y no solo me refiero a los políticos, que creen que la campaña electoral y hacerse fotos continuamente es la única ocupación que se les requiere. Sino también a algunos elementos que se creen que junto al carnet adquirieron una patente de corso que les permite vivir de la olla gorda sin dar un palo, e incluso aspirar a compartir el paraiso cortijero con los electos y con ello disfrutar de todas sus ventajas, chollos, gangas, momios, brevas, prebendas, sinecuras, suerte, destino, sino, hado, azar, ventura y mina..., vamos, lo que es participar del pelotazo y..., que rule..., que no pare la chicharra del poder rentable, absoluto y arbitrario.

No se le escapa a nadie que estos barros vienen de..., aquellos lodos, y los tiempos en que el caos, la confusión, el desorden, el lío y el jaleo, revertían en un secreto a voces, un orden estricto y jerárquico, perfectamente establecido que era minuciosa y matemáticamente mantenido. Eran los tiempos añorados en que cada cual tenía lo suyo, las facturas se escondían, los proveedores acumulaban deudas sin poder negarse a suministrar, el descontrol era supino y la ley era la palabra de uno jaleada por los complices. Tiempos  de deudas infinitas y descontrol controlado a los que se pretende volver, por lo que unos y otros se dan codazos defendiendo su zona y aspiraciones en el nuevo orden.

Hoy el señor alcalde Lozano, en medio de tanto trajín interno está como fiera acorralada por la Justicia y teme que si lo alejan de esta colmena de zánganos avariciosos, se quede sin probar la miel. Así que se agarra al sillón esforzándose en seguir siendo la abeja reina, seguro de que hay más de cuatro que ya se relamen y mentalmente se prueban la corona real. Para no perder comba, y una vez que lo han llamado a juicio oral, cuenta con el apoyo de un partido que a estas alturas ya no está para melindres éticas y se pasa por el arco del triunfo cualquier código, norma, estatuto, ordenanza, códice, ley, reglamento, ordenamiento o régimen ético interno. Bien por él y catastrófico para el socialismo..., y Marmolejo.

Sé que, como en el caso de ponerse a vaciar una fosa séptica, no es agradable y muchos prefieren hacerse los locos, o echar tierra encima y olvidar, a enfrentarse y abrir un proceso pestilente y pringoso para limpiar una gestión fraudulenta, alegal, ruinosa y nefasta y sanear un plantel viciado, avaricioso, incompetente, incorregible y dañino en grado sumo para el pueblo de Marmolejo, sus vecinos, el socialismo y la historia; pero hay que hacerlo, antes o después, en ello nos va a todos la dignidad y la honra. Es impepinable que los que tapen las felonías y protejan a los canallas serán cómplices y cuanto más se oculta una injusticia más da que pensar. Acaso hay miedo a salpicaduras incomodas o a que salgan a la luz  los inconfesables pecados de un pasado de vino y rosas que se ha vivido como si no hubiera otro mañana que el del partido eternamente en el poder. La peste, como siempre, viene de la corrupción.




1 comentario:

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