lunes, 7 de septiembre de 2009

Cada uno en su casa y "DIOS" en la de todos.

Todo empieza con una lista, "la primera", que se hace quizás por curiosidad. Algunas personas necesitan saber hasta donde llega su poder de convocatoria o de intimidación y no dudan en poner en práctica encuestas para comprobarlo.
Imagino que debe de dar una agradable sensación de poder, a algunos políticos, el tener a su alcance la posibilidad de elaborar listas de vecinos, casa por casa, donde figuren nombre, DNI y firma, para saber nominálmente que vecinos están a favor de ciertos proyectos. Y por ende los que no.
Cuando esa lista se hace de forma sistemática, peinando literalmente un pueblo pequeño y volviendo, insistentemente a las casas hasta dar con todos los "firmantes", en nombre del alcalde, a ver quien se resiste y se "señala" negandose. Sería susceptible de entrar en otra lista.
Luego viene cuando, contínuamente, se alardea de la posesión del listado, incluso se muestra en algun pleno, y lo peor es que tarde o temprano, por una cuestión o por otra, hay que pasar por un ayuntamiento absolutamente centralizado en la persona que maneja la lista.
La cuestión se complica cuando, pasado un cierto tiempo y llegada una situación dificil de desempleo, el ayuntamiento ejerce de Agencia de Empleo, "los que hablen con estos o conmigo intentaremos buscarle trabajo" " gracias a mí se estan colocando tantos oficiales -albañiles- que tendré dificultad en terminar las obras del ayuntamiento" (son frases dichas en un pleno), cursando las correspondientes listas de aspirantes y pasando todas por las mismas manos. Las mismas, que por no sé que mecanismos, tienen influencia para dar empleo en grandes empresas que trabajan espacios naturales públicos y controlar las correspondientes listas de demandantes.
Listas para el plan E, listas para los que llegan diáriamente a pedir empleo, los jovenes, las mujeres... y cada uno de una forma de pensar diferente... a lo mejor es por esto que hay que hacer listas, para saber quien es quien.
Listas y más listas... poder y más poder... y miedo a estar en la lista equivocada.
¿Fué un error hacer aquella primera lista? o ¿el error fué no firmar y "señalarse"?
Esto es símplemente el relato constatable de algunos hechos, lo que cualquier vecino podría comprobar sin esfuerzo. No hemos querido entrar en las "encias" del tema: influencias, ingerencias, conveniencias, consecuencias... y otras experiencias. No fuera que termináramos en alguna lista... solo queremos provocar una reflexión, solo eso.

2 comentarios:

  1. El tema de la lista como comentas es una realidad que la mayoría de los paisanos consintieron por firmarla,pero ante esto ¿que se puede hacer desde la oposición?,¿es legal o ilegal y siendo así la oposición ha echo algo?.Creo que el consentimiento hacia esa persona es total por la mayoría del pueblo.Una pena.

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  2. Hay muchos motivos por los que una persona no se niega a firmar y solo uno de ellos es que esté de acuerdo. Sobre todo si firmando te puedes ahorrar problemas futuros.
    Una mayoría absoluta en manos de un "experto" deja muy pocas puertas abiertas a la oposición y aunque no se si es legal el procedimiento, estoy seguro de que no es ético presionar a las personas casa por casa.
    Gracias por dar tu opinión.

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