Llegan a Madrid los cientos de personas que han llevado el ideario por España
JUAN DIEGO QUESADA - Madrid - 24/07/2011

La república de Sol, como se conocía a esta miniciudad que pusieron en pie los indignados, volvió a tomar forma desde primera hora de la mañana. Con maderos, clavos y tuberías se levantaron carpas y tenderetes. La sección de Alimentación fue la primera en ponerse en marcha para poder dar de comer a este regimiento. "Bienvenido sea todo lo que la gente quiera traer", explicaba Daniel. A su espalda se amontonaban paquetes de arroz, pasta y sacos de patatas y tomates. Unos agricultores descargaban de sus furgonetas kilos de sandías, melones, pimientos y naranjas. Colaboradores espontáneos hacían la compra en supermercados cercanos y dejaban ahí bolsas repletas de comida. Y un poco más allá se abría de nuevo la biblioteca para intercambiar libros de texto de cara al nuevo curso o tomar prestados ejemplares. Leer entero.
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