Mostrando entradas con la etiqueta biografia. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta biografia. Mostrar todas las entradas

domingo, 19 de septiembre de 2010

Adiós a Labordeta, ¡hasta siempre!

Labordeta, un 'somarda' sin enemigos


Viene de 20minutos.es - AMAYA LARRAÑETA. 19.09.2010 - 09.16 h
José Antonio Labordeta era un hombre lúcido y sentimental. Con una enorme inteligencia y un gran sentido del humor. De todas las cosas que hizo, que fueron muchísimas, lo que más le define es su condición de poeta. Precisamente por eso empezó a cantar. Creía que la poesía estaba cargada de futuro, como decía Gabriel Celaya, y él supo ver que podía ser un arma contra el franquismo.

Labordeta era un hombre absolutamente tímido, incapaz de salir en público a decir dos palabras. Sabiendo bastante poco de guitarra y de música, se lanzó a cantar lo que escribía, para que llegara el mensaje. Entonces era un sencillo profesor de Literatura en Teruel, de chicos como Federico Jiménez Losantos, por ejemplo, y se apuntó a la canción de autor, en la línea de la canción protesta de los catalanes, la Nova Cancó.

Su primer concierto en Teruel fue tal éxito que repitió y repitió citas en parques, asociaciones vecinales y fiestas en las que siempre había dos policías en la puerta vigilando quién entraba. De ahí surgieron temas como el Canto a la libertad que le convertirían en algo que nunca pensó ser, un abanderado de la democracia, un ídolo de la gente de izquierdas que quería cambiar las cosas.

Además de sentimental, José Antonio era lúcido y aprovechó esa publicidad incipiente para darle voz a su tierra, a Aragón. Él era muy local. Era un personaje de mochila, de ir de pueblo en pueblo, paso a paso. Era un tipo muy práctico al que le interesaba lo concreto y lo real, pero por dentro, en literatura, era de poesía.

Para los jóvenes de la Zaragoza de los setenta, Labordeta era el padre, el abuelo (apodo que se ganó cuando sólo tenía 35 años). Y es que era un hombre de consejos, de refranes, de mucha sabiduría popular. Y, a la vez, de mucha retranca. Era un ‘somarda’, como se dice allí a los que tienen un humor cínico, pero humano. Los que se ríen de las cosas y no de las personas.

Otra de sus características era que miraba las cosas desde la barrera, que no se sentía protagonista. No pensó nunca que se dedicaría a la política de forma profesional, pero le preocupaban tanto los problemas concretos que, al final, siempre se embarcaba en proyectos políticos, como la revista Andalán, el Partido Socialista de Aragón y, posteriormente, la Chunta.

Tenía un pronto muy fuerte y poca paciencia, pero siempre recurría al humor para solucionar problemas

Labordeta era también un hombre que no tenía enemigos, porque era imposible enemistarse con él. Con su sentido de la realidad y del humor y con su entrañabilidad conseguía acercar a los que había abroncado. Sí, tenía un pronto muy fuerte y era de poca paciencia, algo muy de pueblo, pero se daba cuenta de que no podía perder algo tan valioso como un amigo y recurría al humor y a sus guiños hábiles para hacer que las cosas volvieran a su cauce.

En la memoria colectiva quedará como el hombre de la mochila, por su programa de TVE. Ahí tuvo el valor de hacer que lo sencillo llegara a ser de interés general. Un país en la mochila era una muestra de una televisión muy distinta a la actual, que no buscaba el espectáculo sino dar a conocer la realidad.

En su viaje por el país, estuvo junto a personas de las de verdad, buscando lo eterno, lo que no cambiaba en España facilmente, huyendo de modas. Y eso llegó a la gente. A esa misma gente a la que le conmovía también que fuera capaz de decir las cosas claras donde fuera -en el Congreso de los Diputados- y a quien fuera -como cuando le dijo a Aznar en un debate sobre la guerra en Irak "váyase usted a la mierda"-.

Su condición de poeta es precisamente lo que le permitía conectar con lo que la gente estaba pensando y ser su voz. Y, encima, no era un hombre que se engreía. Él no se creía su personaje, seguía considerándose un hombre desmedido y salido de sus casillas, ese poeta, ese escritor en alpargatas al que le gustaba ir de pueblo en pueblo con su mujer, Juana, y pasar el rato con sus tres hijas y con sus amigos.






IU lamenta el fallecimiento de Labordeta, "un defensor de la libertad"
19-09-2010 / 11:20 h
Zaragoza, 19 sep (EFE).- Izquierda Unida (IU) de Aragón ha lamentado hoy el fallecimiento del cantautor, escritor y político José Antonio Labordeta, "un defensor de la libertad, la democracia y los valores humanos", y ha expresado su solidaridad con la familia.

El Coordinador General de IU, el diputado Adolfo Barrena, ha destacado la "gran pérdida" que significa el fallecimiento de Labordeta, "un defensor de la libertad, de la democracia y de los valores de la izquierda" y "una persona que ha dejado una huella imborrable en la historia y la cultura de Aragón".

En un comunicado, la federación de izquierdas ha expresado "su más sentido pésame y solidaridad" con la familia y amigos de José Antonio Labordeta, así como con sus compañeros y compañeras de Chunta Aragonesista (CHA), el partido por el fue diputado en el Congreso durante dos legislaturas. EFE



Genio y figura.

Labordeta fue todo eso que dicen de él y mucho más. Fue un comunicador y un educador nato, por eso su apego a la tierra, terminó siendo el nuestro. Fue un hombre que buscó y encontró siempre como hacerse oír y entender, desde la escuela al parlamento, desde la televisión a los escenarios, fácil de encontrar en cualquier camino, plaza o calle de su tierra, y difícil de olvidar llamándo pan al pan y vino al vino, con la cara alta y la franqueza siempre como tarjeta de visita.
Lo que pudo llevar en su mochila, o pudieron andar sus zapatos, rondar por su cabeza, levantar con su voz, encender con su genio o apagar entrañablemente con su la lógica aplastante de su poesía, la que da la vida bien vivida y aprovechada, queda para el recuerdo. Este catedrático de la vida que huía del tedio y la perdida del tiempo de los políticos , nos dio con sus lecciones en las narices, y es verdad que siempre pudo decirlo más alto, pero nunca más claro, ni mejor dicho. Echaremos de menos a este aragonés que tanto usó la palabra y que ahora esa misma palabra se le escapa, se ve inerme e impotente para atraparlo en una definición. Adiós maestro Labordeta.








sábado, 19 de diciembre de 2009

El "bueno" de Manolo

Francisco Rosell da la vuelta a Manuel Chaves

Cientos de lectores llenan los salones del hotel Meliá Lebreros de Sevilla

Ese hombre tenía miedo.

Estaba Francisco Rosell haciendo entrevistas para escribir una biografía crítica de Manuel Chaves, presidente de la Junta de Andalucía durante 19 años, actual vicepresidente tercero del Gobierno, presidente nacional del PSOE, secretario general de los socialistas andaluces, antiguo ministro de Trabajo con Felipe González, ex dirigente de UGT, miembro del núcleo duro de los refundadores del partido en el congreso de Suresnes y único «superviviente» en la política activa de aquel «clan de la tortilla» inmortalizado en la foto de Pablo Juliá mientras pasaban un día de campo en los pinares de la Puebla del Río. Es decir, estaba Rosell, director de EL MUNDO.es de Andalucía, preparando la biografía, por descontado no autorizada, sobre una persona con muchísimo poder, y localizó a un hombre que había sido compañero de Chaves en su época de estudiante en el internado de los Salesianos de Utrera. Le pidió que le hablara de aquellos lejanos años de formación del luego poderoso político. El antiguo compañero se lo pensó y le dijo.

—Con mucho gusto colaboraría con usted, pero no puedo porque si se enteran, podría tener consecuencias negativas para mí.

—Lo comprendo —le dijo el periodista, que sólo quería que le hablara de los años del internado, algo sin trascendencia crítica.

«Y me di cuenta del miedo a hablar que todavía existe en Andalucía». Lo recordaba en la noche del jueves Francisco Rosell en la presentación de su libro, 'El ‘bueno’ de Manolo. Biografía no autorizada de Manuel Chaves, el último superviviente del «clan de la tortilla»' (La Esfera de los Libros). No fue el único que declinó hablar sobre Chaves para esta biografía. La primera que se publica sobre él.

Rosell dio las gracias a los varios cientos de lectores que llenaban el salón principal del hotel Meliá Lebreros de Sevilla y les explicó que la biografía que ha escrito sobre Chaves y sus dos décadas de gobierno en Andalucía es también una crónica sobre la historia reciente de esta tierra y sobre la reconstitución del Partido Socialista, que de ser minoritario en el exilio pasaría a gobernar, en el caso andaluz, de forma hegemónica hasta ahora.

Rosell concluye que Chaves sale indemne de sus casos de nepotismo debido al "conformismo" social

Aclaró que la expresión «El bueno de Manolo» no es una ocurrencia suya sino de Felipe González. ¿A qué se debe el ascenso y persistencia de Chaves, desde aquellos días de la foto y el picnic en el que «no se comió tortilla» pero sí hablaron (Felipe González, Carmen Romero, Alfonso Guerra, Luis Yáñez, Carmen Hermosín, Chaves pelando una naranja...) «de los sueños de la época, constituir una comuna e irse a vivir juntos»? A que, dijo su biógrafo, para sus compañeros, en las intrigas y tensiones internas propias de una organización política, «no era un hombre competitivo, un hombre a batir, un hombre ‘que nos pueda cerrar el camino’». «Y, sin embargo, es el único que sigue en política activa».

Habló de la «doble personalidad» de Manuel Chaves: una «apariencia bonachona», de hombre «tímido compulsivo», que contrasta con sus «posiciones temerarias». «Muchos que trabajan con él saben que ése es su talón de Aquiles». Entre esos arranques destemplados situó Rosell «el espionaje a los presidentes de las cajas de ahorros y la cacería a los presidentes de las cajas que se opusieron a la Caja única, el sueño de la Junta de Andalucía, un banco público del que disponer a su antojo. Salió lo peor del personaje».

Dijo que, indirectamente, recibió estímulo del propio Chaves para lanzarse a escribir su biografía. Fue al escuchar cómo en su mitin en vísperas de las elecciones de 2004, el presidente pedía el voto con este argumento:«Es que esta victoria se la debemos a nuestros padres, que tan mal lo pasaron en el franquismo». Rosell sintió que se hallaba ante un impostor que reconstruía el pasado en beneficio propio. Porque el padre de "MANOLO CHAVES" había sido «un militar identificado con el franquismo y su madre responsable de la Sección Femenina de Ceuta», dijo Rosell, aclarando que de ambos todo el mundo le habló bien.

El periodista, que el año pasado publicó el libro 'Treinta años de nada. Anatomía del régimen andaluz' (Almuzara), dijo que también ha contado lo mejor del biografiado. Su gran virtud, señaló, ha sido el haber mantenido cohesionado el partido, logrando con ello continuas victorias, porque, y esto lo dijo lamentándolo, en Andalucía y España, «al contrario que en otros países, el electorado castiga más en las urnas a un partido dividido que a uno corrupto, curiosamente».
Habló de las relaciones de Chaves con Nicolás Redondo (rota), Alfonso Guerra (lastimada) o González (muy buena) y de las «dos veces» en que estuvo cerca de ser presidente español, y se detuvo en los casos de corrupción y nepotismo denunciados contra él: los contratos a su hermano en el caso Climocubierta, la condonación de una deuda con la Caja de Jerez y la subvención a Matsa, la empresa minera apoderada por su hija. Nada de esto le ha pasado factura, dijo, porque una «sociedad conformista ha tolerado esta situación».

Chaves, por la información del espionaje, se querelló contra Rosell, que fue juzgado y absuelto. Habrá que ver qué hace ahora el biografiado con este indeseado retrato.