Mientras los partidos grandes se reparten el botín de la reforma, los ciudadanos seguiremos arrimando el hombro.
El Psoe, en Marmolejo, triste partido neoliberal y anticomunista, con las manos vacías de proyectos y cordura, pero ávidas de poder, ha estado esto últimos días removiendo Roma con Santiago para criminalizar al Equipo de Gobierno del Ayuntamiento de Marmolejo, por querer llamar por su nombre al poblado de San Julián: el barrio, más castigado y olvidado de Marmolejo. Han alegado que se le quiere quitar a una Entidad Local Autónoma el carácter de autonomía que la define, pero olvidan, los llamados socialistas de Marmolejo, que nunca lo tuvo, ni en los papeles, ni en la práctica, solo tenía el nombre, la opresión, el desprecio y el insulto de dicho partido, fraudes en el padrón y ninguna vergüenza en el trato con los vecinos.
Ayer, de un plumazo, se pusieron de acuerdo Psoe y PP para eliminar mil mancomunidades del mapa en un intento de reforma de la Administración Local, sustancioso políticamente para los dos grandes partidos y económicamente más que interesante. Se trata de reformar las Diputaciones, verdaderos cementerios de dinosaurios políticos, para que administren en lugar de los ayuntamientos, de reducir el número de concejales para afianzar el bipartidismo logrando que la injusta ley D'ont se cebe con los partidos menos votados al aumentar el número de votos que se necesitará por cada concejal, en Marmolejo pasarán de tres cientos a quinientos los votos necesarios para conseguir un edil.
Se tocará a los sueldos de los alcaldes y se limitarán funciones y gestión. El Gobierno podrá intervenir ayuntamientos a placer y entregarles los servicios a las Diputaciones, está claro que los partidos que no estén representados en las mismas, como IU en Jaén, será cuestión de mercadeo y tiempo que este nuevo pacto PP-Psoe, decida el secuestro de la gestión por motivos electoralistas, políticos o personales. A lo mejor, a lo tonto, justifican y promueven "aligerar" sensiblemente el factor de recursos humanos municipales, mucho más de lo que ahora es necesario. Cosas de Zarrías y los chicos del PP.
Esto es una segunda piedra al cuello de las adminstraciones locales de menos de 20.000 habitantes que, como Marmolejo, tienen la mala suerte de sufrir los efectos de la nefasta gestión socialista y una deuda galopante de muchos millones de euros que además de reducir al mínimo las inversiones y encorsetar al máximo la gestión, ahora le añaden esta Espada de Damocles que la pone a los pies de los caballos y a tiro del capricho de la Diputación de turno.
Como se trata de hacer encajar las obsoletas diputaciones, con la duplicidad en la oferta de servicios públicos, con la administración paralela creada por el Psoe donde ha podido, como en Andalucía, con la reubicación de personal de los partidos que quedó fuera en las últimas elecciones varias, con el clientelismo, la corrupción y la decadencia del Bipartidismo, todavía tendrán que rematar los flecos de repartirse el botín de una reforma de este calado. Pero está claro que hay que darla por hecha, por inútil y carnada para los perros.
El PP jugará, como siempre, a "quien bien te quiere te hará llorar" y el Psoe a que son ellos los que tiene la varita mágica, una varita que solo les trae beneficios a ellos y nunca al pueblo.
Hay facetas que se quieren salvar como devolver a la Tesorería, Intervención y Secretaría municipal un papel regulador y predominante, un intento de poner orden en la Cueva de Alí Baba que han supuesto algunos ayuntamientos en los que cualquiera podía ejercer estos cargos durante años para impunidad de corruptos y vergüenza de demócratas.
En Marmolejo solo nos queda seguir haciendo camino, en esta nueva etapa, la única de gestión democrática en Marmolejo donde ha habido luz y taquígrafos, en la que se respeta la Ley y hay profesionales para hacerla respetar, los presupuestos se hacen y no se inventan y las cuentas cuadran, cuando se está haciendo casi sin dinero proyectos impensables en los tiempos en que reinaba la abundancia, en la que hay libertad y asociacionismo, proyectos y futuro, en esta etapa, no hay lugar para los fantasmas del pasado, los personales y los públicos, aquí no va a resucitar nadie, no reconocemos más camino que el que tira para adelante, ni más motivación que la voluntad de servicio.
Es momento de recapacitar y analizar si merece la pena prestar atención a los que una vez lo tuvieron todo y no dieron nada, los que no han hecho nunca examen de conciencia ni autocrítica alguna. Solo les preguntaría, que motivos tienen para querer volver al gobierno municipal, y si me dieran una sola razón creible, honesta y limpia, yo los tendría en cuenta. Una sola razón les pido, pero no la encuentro, llevo casi dos años buscándola y no la encuentro, solo encuentro miseria, podredumbre y hedor a su alrededor, por lo que va siendo hora de pasar página y olvidarnos de ellos, ya no asustan a nadie, ya hace tiempo que no son nada, hasta el nombre de socialistas es falso, nada en la nada.
Pobre loco del que amenace con la vuelta de la nada al gobierno de Marmolejo, porque no tendrá entre sus manos nada que con que amenazar al pueblo, no estará ofreciendo nada, solo el acto mismo de la amenaza, odioso en si y reprobable pero inefectivo. El recuerdo de la opresión perdurará años así como el del tufo a corruptela, pero eso no es suficiente para dotar de cuerpo a lo que no tiene alma, el alma hace tiempo que se la vendieron al diablo, y este les llenó las panzas y la cartera y ahitó sus caprichos. Después de esto no queda nada.
Sigamos adelante, la inmensa mayoría, porque podemos, queremos y no tenemos más remedio, lo que no consigamos por nosotros mismos, está claro que no va a venir nadie a regalarnoslo.
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jueves, 3 de enero de 2013
Marmolejo no se beneficiará de la nueva Reforma de la Administración Local, solo el bipartidismo del PPsoe y sus enchufados.
jueves, 28 de julio de 2011
El morbo de poner a los zorros a guardar el gallinero.
Cristobal Relaño modera la mesa redonda titulada "La justicia en la sociedad actual" en el marco de los Cursos de Verano de la Universidad de Jaén en Torres
Escrito por Diputación de Jaén
Viene de iLinares.es - Jueves, 28 de Julio de 2011 10:20
El diputado provincial Cristóbal Relaño ha moderado la mesa redonda titulada “La justicia en la sociedad actual”, que ha estado presidida por el secretario de Estado de Cooperación Territorial, Gaspar Zarrías. Esta mesa redonda forma parte del acción formativa “Justicia, política y medios de comunicación”, que se enmarca en los Cursos de Verano de la Universidad de Jaén en Torres, que se están celebrando entre el 25 y el 29 de julio en este municipio de Sierra Mágina
Escrito por Diputación de Jaén
Viene de iLinares.es - Jueves, 28 de Julio de 2011 10:20
El diputado provincial Cristóbal Relaño ha moderado la mesa redonda titulada “La justicia en la sociedad actual”, que ha estado presidida por el secretario de Estado de Cooperación Territorial, Gaspar Zarrías. Esta mesa redonda forma parte del acción formativa “Justicia, política y medios de comunicación”, que se enmarca en los Cursos de Verano de la Universidad de Jaén en Torres, que se están celebrando entre el 25 y el 29 de julio en este municipio de Sierra Mágina
jueves, 30 de junio de 2011
Mobbing, posible punto de partida para la creación de la Asociación. Ya van llegando las ídeas para darle forma.
'Mobbing' político: el acoso moral que ha sufrido Marmolejo.
En la vida orgánica de los partidos, como ocurre en cualquier centro de trabajo, en las empresas o en la Administración, se dan situaciones de ninguneo sobre algunas personas que se ven sometidas a un constante acoso psicológico por darse en ellas, casi siempre, unas características intelectuales, de experiencia o de eficacia en la actividad que desempeñan, que son motivo de envidia y de celos por parte de los acosadores, del agresor moral o del inductor del hostigamiento; figura, esta última, más generalizada en la actividad política partidaria, porque detrás de esas situaciones siempre hay alguien que, pese a estar en una situación jerárquica superior que su victima, se preocupa permanente de cegar en su entorno a cualquier compañero que destaque porque lo ve como un competidor, y cuanto más cerca de él esté en el rango, mayor violencia utiliza en activar los mecanismos de agresión moral como sustituta de su mediocridad inoperante activa que le produce una sociopatía agresiva que es lo que le induce a buscar la destrucción de quien suponga que le pueda hacer sombra.
Ese dirigente diabólico, sin embargo, en su concepción de la actividad política interna se considera un genio que, afectado por su narcisismo, se rodea de personas poco capacitadas a las que incita esos procedimientos y, a su vez, estos, colaboran con él, no sólo en ejecutar el hostigamiento psíquico, sino en montar alrededor de su jefe político una nube de alabanzas y de falso ensalzamiento que, además, de no quitarle los complejos, alimentan más su falta de autoestima típica de un psicópata organizacional que padece una tremenda paranoia persecutoria.
En ese cuadro de trastorno de la personalidad, el incitador inicia, estimulado en secreto por su entorno de trepadores incualificados, una discreta y sutil campaña para masacrar a quien él cree que es un dirigente emergente, haciéndole por un lado la cama y, por el otro, lo calumnian, lo descalífican y coaccionan, mediante el falso rumor y filtraciones inciertas en los medios de comunicación, para conseguir destrozar moralmente a la víctima que, en su buena fe, sin saber por qué, se encuentra con que le limitan sus medios de expresión pública, se le cierran las puertas a los órganos de dirección y hasta el acceso personal a sus dirigentes, de los que se siente desconsiderado y nota que más le desacreditan su labor cuanto mejor esta es; hasta observar, finalmente, una especie de complot que comienza a traspasar los límites de la organización a la que ideológicamente pertenece que ya constituye para él un factor de riesgo, a pesar de gozar de una perfecta salud, por lo que intenta alejarse de ese grupo de dirección amparado en su propia autoestima.
Ese proceso de mobbing político, de acoso moral, de hostigamiento psíquico y de violencia psicológica sobre la militancia más preparada, repetido una y otra vez, se van descerebrando las organizaciones de algunos partidos en los que se hace uso de esas prácticas grupales en la actividad interna partidaria. La responsabilidad es de quien se aprovecha de su superioridad jerárquica para rodearse de individuos de riesgo que constituyen una caterva de militancia cautiva, derivada de una selección clientelista, a los que se le asignan tareas, muchas veces remuneradas, al servicio de quien les manda, que en muchos casos consiste en eliminar a quien pueda hacer sombra. Ese tipo de dirigente, además de condonar el éxito de su grupo político, limita hasta su continuidad taponando la sucesión, por eso hay quien no tiene un número dos, ya que en su actitud morbosa y carencia de autoestima se consideraría, automaticamente, el número tres.
No sé si será esa la razón por la que el Sr. Relaño se está hostigando psicológicamente como sucesor de si mismo.
En la vida orgánica de los partidos, como ocurre en cualquier centro de trabajo, en las empresas o en la Administración, se dan situaciones de ninguneo sobre algunas personas que se ven sometidas a un constante acoso psicológico por darse en ellas, casi siempre, unas características intelectuales, de experiencia o de eficacia en la actividad que desempeñan, que son motivo de envidia y de celos por parte de los acosadores, del agresor moral o del inductor del hostigamiento; figura, esta última, más generalizada en la actividad política partidaria, porque detrás de esas situaciones siempre hay alguien que, pese a estar en una situación jerárquica superior que su victima, se preocupa permanente de cegar en su entorno a cualquier compañero que destaque porque lo ve como un competidor, y cuanto más cerca de él esté en el rango, mayor violencia utiliza en activar los mecanismos de agresión moral como sustituta de su mediocridad inoperante activa que le produce una sociopatía agresiva que es lo que le induce a buscar la destrucción de quien suponga que le pueda hacer sombra.
Ese dirigente diabólico, sin embargo, en su concepción de la actividad política interna se considera un genio que, afectado por su narcisismo, se rodea de personas poco capacitadas a las que incita esos procedimientos y, a su vez, estos, colaboran con él, no sólo en ejecutar el hostigamiento psíquico, sino en montar alrededor de su jefe político una nube de alabanzas y de falso ensalzamiento que, además, de no quitarle los complejos, alimentan más su falta de autoestima típica de un psicópata organizacional que padece una tremenda paranoia persecutoria.
En ese cuadro de trastorno de la personalidad, el incitador inicia, estimulado en secreto por su entorno de trepadores incualificados, una discreta y sutil campaña para masacrar a quien él cree que es un dirigente emergente, haciéndole por un lado la cama y, por el otro, lo calumnian, lo descalífican y coaccionan, mediante el falso rumor y filtraciones inciertas en los medios de comunicación, para conseguir destrozar moralmente a la víctima que, en su buena fe, sin saber por qué, se encuentra con que le limitan sus medios de expresión pública, se le cierran las puertas a los órganos de dirección y hasta el acceso personal a sus dirigentes, de los que se siente desconsiderado y nota que más le desacreditan su labor cuanto mejor esta es; hasta observar, finalmente, una especie de complot que comienza a traspasar los límites de la organización a la que ideológicamente pertenece que ya constituye para él un factor de riesgo, a pesar de gozar de una perfecta salud, por lo que intenta alejarse de ese grupo de dirección amparado en su propia autoestima.
Ese proceso de mobbing político, de acoso moral, de hostigamiento psíquico y de violencia psicológica sobre la militancia más preparada, repetido una y otra vez, se van descerebrando las organizaciones de algunos partidos en los que se hace uso de esas prácticas grupales en la actividad interna partidaria. La responsabilidad es de quien se aprovecha de su superioridad jerárquica para rodearse de individuos de riesgo que constituyen una caterva de militancia cautiva, derivada de una selección clientelista, a los que se le asignan tareas, muchas veces remuneradas, al servicio de quien les manda, que en muchos casos consiste en eliminar a quien pueda hacer sombra. Ese tipo de dirigente, además de condonar el éxito de su grupo político, limita hasta su continuidad taponando la sucesión, por eso hay quien no tiene un número dos, ya que en su actitud morbosa y carencia de autoestima se consideraría, automaticamente, el número tres.
No sé si será esa la razón por la que el Sr. Relaño se está hostigando psicológicamente como sucesor de si mismo.
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