La Marca de la Casa del Pueblo
La Semilla del Diablo; la peor herencia, la que no se ve, la que marca indeleble y tragicamente la vida de las personas cercándolas y aislándolas de la sociedad, es la herencia del egoísmo, del odio, del miedo y de la ignorancia. Esa es realmente la barrera invisible contra la que tiene que luchar, crecer y madurar la sociedad marmolejeña, hay que estirparla de raiz y no consentir que desde su fuente siga contaminando.
Este vicio de entrada, marca de la casa del Psoe de Marmolejo, es el veneno que se ha repartido durante muchos años, ha sido el caldo de cultivo de la política local y el microclima necesario para el crecimiento y selección de la ejecutiva local de este partido; odio y envidia, al que no es del partido y al compañero que hace sombra, al que no sigue la corriente y al que discrepa internamente..., con el tiempo odio al líder y de ahí, al canibalismo político, solo hay un paso y hace mucho tiempo que se dio. Ahora el Psoe de Marmolejo es una auténtica merienda de negros en al que muchos son los llamados, para hacer bulto, y muy pocos los elegidos para aspirar a la zona VIP, donde se reparten lo que no hay, por si acaso mañana suena la flauta, saber quién tiene derecho a "cucharada" y quién a "paso atrás".
En ese contexto, han abandonado las anteriores Juventudes, hartos de dar la cara, trabajar, pegar carteles y llevar el peso de la lucha, sin llegar nunca a besar el santo, después de mucho jacobeo político y mucho hacer mandados y las más ingratas tareas, siempre dispuestos y por desgracia siempre alimentados y vacunados con el aliño de la casa que les inhabilitaba para ver la realidad con un prisma propio, con ideas propias e iniciativas propias. Al final se han hartado y eso da otra perspectiva, menos mal. Lo triste es que ese pegamento compuesto de egoísmo, odio y miedo a lo que no lleve la marca de la rosa, es lo único que ha unido desde siempre a esta guardia pretoriana que rodea la cúpula y eso mismo es lo que los incapacita para ver con claridad la realidad y saber valorar el momento, las necesidades y posibilidades del partido y los vecinos.
Esta forma de pensar, de tratar a la oposición durante muchos años, este sueño de la razón, produjo sus monstruos. Dentro, pero también fuera del partido. El ataque sistemático a la vida personal y al entorno de los concejales de la oposición, ha tenido durante mucho tiempo resultados funestos en estas personas que se han visto perseguidas injustamente por la maquinaria mediática de un partido, un Ayuntamiento y la saña de un loco rodeado de descerebrados. De aquellos barros estos lodos y hoy aún se ve a personajes como Lucho que, después de ser perseguido con encono e injustamente durante años, les ha quedado la secuela de tener absolutamente distorsionada la visión de la realidad y la política de Marmolejo.
Las nuevas Juventudes Socialistas, a las que tanto insisto que hay que mimar, ya están dando señales de lo que va a ser su cometido y, por lo pronto, están dando pasos idénticos a las anteriores; ir donde les dicen, hacer lo que les dicen, dar la cara por otros, andar y callar, no cuestionar las órdenes, obediencia ciega y dosis diaria del brebaje de la casa, incorporándolos a unas luchas internas que no les favorecen y que en el mejor de los casos solo sirven para decidir quién será el que las maneje, domine y utilice en propio beneficio.
Hubiera sido bueno que alguien con la venda quitada les aconsejara y las mantuviera al margen de las luchas internas, más que nada porque cuando se den cuenta de que los manipulan, no les quede el sabor amargo de boca que les ha quedado a los otros.
Las promesas de colocaciones, trabajos en el Ayuntamiento y vida fácil, ya no convencían a nadie y a esta nueva hornada de jóvenes, en la que ha primado la endogamia política de la ejecutiva y el funcionariado, parece que hayan sido escogidos para un fin concreto, no creo que se les convenga luchar las batallas de otros y quemarse en el intento. Es triste coger a personas ya condicionadas y fáciles de llevar al huerto para exprimirlas durante un tiempo, hasta que se dan cuenta de que el baile no va con ellas y se sientan engañadas, y luego a otra cosa. Para las Juventudes Socialistas, ha llegado la hora de perder la inocencia, madurar y rechazar la semilla del diablo. El futuro está en sus manos y solo en las suyas, y lo primero que tienen que hacer es independizarse de la jaula de grillos que es hoy el Psoe de Marmolejo.